fbpx
Comunícate con nosotros

ciencia y tecnologia

hábitos que debe implementar para mejorarla

Foto del avatar

Publicado

El


Es tan simple como pausar, respirar a conciencia para desde ese lugar, decidir cuáles de los 50.000 pensamientos que tenemos por día vamos a encender: los positivos o los negativos. Si queremos tener una vida saludable y plena hay que empezar por educar la mente, repiten a diestra y siniestra médicos como el psiquiatra infantojuvenil Cristian Plebst, empeñado en hablar del potencial humano ilimitado. Bajando el volumen de las ideas que nos enferman (predominantes) y subiendo el sonido de aquellos pensamientos edificantes que nos conducen a la tranquilidad y equilibrio.

La actitud mental positiva no es genética, es una práctica. La neuróloga Lorena Llobenes, docente, instructora de mindfulness, apasionada por unir la ciencia con la espiritualidad, ya explicaba hace varios años, que los avanzados estudios de las neurociencias dan acabadas muestras de los beneficios que experimentamos si, a través de prácticas como la meditación, logramos salir de la mente inconsciente, repetitiva, negativa que suele activarse en automático, y redireccionar la atención al aquí y ahora para posarla en aquellos aspectos de la experiencia que nos gratifican (como la gratitud, el contentamiento o la amabilidad).

(Le recomendamos: El difícil panorama de la salud mental de los menores en Colombia: el 44 % cuenta con algún trastorno).

Advertisement

“De eso se trata la neuroplasticidad”, repite en sus charlas: la capacidad del cerebro de cambiar la experiencia y abrir un surco neuronal nuevo mejorando nuestra salud mental y física. Según un estudio sobre Gratitud y Bienestar realizado por los psicólogos Emmons y Mc Cullough (2003) y otro realizado por Carver, Scheier y Segerstrom (2010) sobre los efectos del optimismo en la salud mental, al desarrollar esta nueva red, bajamos la probabilidad de contraer enfermedades cardiovasculares; reducimos los trastornos de ansiedad y depresión, y reforzamos el sistema inmunológico enfermándonos menos.

Ocuparse de nuestros propios asuntos

Foto:istockphoto

Por supuesto que esto no es ciencia infusa, requiere disciplina y hábito. Reprogramar esa mente subconsciente repleta de creencias limitantes y encender circuitos de neuronas nuevos que nos lleven al gozo, no se logra de la noche a la mañana. La premisa para los estudiosos sería la siguiente: a través de prácticas de silencio desidentificarnos de los juicios tóxicos, y llevar intencionalmente el foco al presente, instalando en nuestro cerebro creencias potenciadoras. De este modo se encenderá el sistema nervioso parasimpático de calma, liberando en el cuerpo oxitocina y dopamina, las llamadas hormonas de la felicidad.

Advertisement

Salirse del victimismo

El reconocimiento de la necesidad de cuidar el espíritu impulsó la creación del concepto de ‘higiene o rejuvenecimiento espiritual’.

Foto:iStock

“Si en este año de alta inflación no estoy ganando lo suficiente para mantener mi acostumbrado nivel de vida, tendré que moverme con criterio de realidad y bajar los gastos. Pero la invitación es a no quejarme o victimizarme y cambiar rápidamente los pensamientos del tipo: ‘nunca voy a conseguir el trabajo que quiero’ o ‘en este país es imposible crecer’. E instalar otros de posibilidad que nos muevan al compromiso y al cambio. Las cosas no son como las vemos, las vemos como somos”, dice Sol Millán, doctora en psicología social y coach ontológica.

(También puede leer: Llorar al menos una vez por semana ayuda a sentirse mejor: esto dice ‘el maestro de las lágrimas’).

​Pero ojo. Millán aclara que, actitud mental positiva no es vivir en una ilusión. “Ser positivos sin acompañarlo con actos es estéril”. Y comparte su testimonio. En 2017 la empresa para la cual trabajaba cambió de dueños y decidió echar a su personal para luego recontratarlo. Justo en ese momento ella iniciaba su licencia por maternidad. Y ya formada como coach, impartía clases en la facultad, como un hobby. Su deseo, con un niño en puertas, era conseguir un trabajo más flexible. Comenzó entonces a visualizar esa posibilidad y a sentir que ya era una realidad en su vida. Sin buscarlo empezó a recibir consultantes y en los meses sucesivos su consultorio explotó. Al cabo de un tiempo, cuando la llamaron de la empresa para ofrecerle la gerencia que deseaba, Millán la rechazó pues ya estaba ganando más dinero haciendo lo que de verdad amaba.

Advertisement

Un despertar espiritual

La historia de Andy Figueira (60) mutó de la inconsciencia al protagonismo. Atrapada en un mal vínculo matrimonial, con su esposo desempleado, Andy trabajaba de sol a sol sin registrar su cuerpo y su cansancio. Disociada de sí, sentía que no valía y eso la empujaba a un trajín insostenible para ser reconocida. Iba a la oficina con 39 grados de fiebre porque había que sacar adelante la familia. Un día le explotó una enfermedad autoinmune, el lupus y no pudo más. “Hice un giro de 180 grados. Dejé el trabajo y me separé de mi marido”, cuenta.

(También puede leer: Consejos de una experta para combatir etapas de agotamiento y estrés).

Al poco tiempo, tuvo un despertar espiritual en un retiro de sanación que la llevó a meterse dentro de sí, sacar sus tristezas y enojos cerrados a candado en el fondo de su alma. De todas maneras, no se quedó pegada al sufrimiento y la autocompasión. “Me sentí amada por Dios. De a poco conecté con la pintora que era (siempre amé pintar) y comencé a vender mis cuadros. Fui ganando dinero y me regalé un viaje espiritual que marcó un hito. Me escuché y seguí lo que resonaba en mi corazón”.

​En su caso, la meditación diaria fue clave para enfocarse en el presente y dejar de repetir patrones mentales tóxicos aprendidos en la infancia repletos de miedo e instalar otros llenos de confianza que la movieron a actuar bien. Tuvo que ser firme y decirle “basta” a esa negatividad.

Si hay limones, haz limonada

Personas como Andy o Tini, comprometidas con el cambio, acuden a diario a la consulta de Millán. A ella le gusta decir a sus pacientes que: “lo que sucede conviene”. Su receta es no resistirse, escuchar y seguir el flujo de la vida que no se detiene, sabiendo que las crisis traen aprendizajes. Cita a su maestro Camilo Cruz que repite: “si la vida te trae limones (y no peras como deseabas) pues haz limonada.”.

En el camino aconseja buscar ayuda (un terapeuta, un amigo) para armar un plan de acción con esperanza. “En lo personal, me sirve la muletilla que puso en funcionamiento un consultante cuando perdió su empleo. Mientras salía a correr repetía como un mantra: ‘Creo que puedo, creo que puedo y lo haré’. El ejercicio aeróbico que segrega endorfinas y la atención puesta en prohibir que ingresen a su cabeza ideas derrotistas de desvalorización, lo llevaron a concretar su pyme. “Si logramos conquistar nuestra mente, conquistaremos nuestra vida”, explica Millán.

Advertisement

(También puede leer: Abren 33 nuevos ‘Escuchaderos’ para atender los casos de salud mental en Medellín).

Aquí los resultados.

Foto:iStock

Advertisement

Acciones para fomentar el optimismo

  • Comenzar el día con gratitud
  • Practicar meditación diaria y con atención plena
  • Buscar la crítica constructiva
  • Celebrar el éxito de los demás
  • Escribir los logos propios y felicitarse a uno mismo
  • Hacer actividad física para segregar endorfina y dopamina
  • Rodearse de personas ‘vitamina’
  • No exponerse a noticias negativas
  • Prohibir las ideas de desvalorización
  • Practicar el perdón

LA NACIÓN / GDA
​ARGENTINA





Source link

Advertisement