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Temporada de huracanes| ‘La posibilidad de que pasen por San Andrés y Providencia siempre estará ahí’: Organización Meteorológica Mundial

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El fenómeno de El Niño llegó oficialmente a su fin. De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam), este evento climático ya presenta condiciones de neutralidad, las cuales se espera que se mantengan durante este mes y el próximo. A esto le seguirá, con un 65 por ciento de probabilidad, la llegada de La Niña, entre julio y septiembre. Un momento para el cual su influencia en el clima de la región comenzará a ser más significativa.

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Y, aunque no se tiene aún completa certeza de que este vaya a ser el panorama preponderante –entidades como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevén todavía como igualmente probable (probabilidades del 50 por ciento) que persistan las condiciones neutras o que evolucionen hacia un episodio de La Niña entre junio y agosto de 2024–, lo cierto es que el enfriamiento que se está viendo en los océanos ya empieza a preocupar sobre sus posibles consecuencias.

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Entre ellas, genera inquietud entre las autoridades el efecto que La Niña puede tener en la temporada de Huracanes que ya empezó e irá hasta el mes de noviembre. Rodney Martínez, representante de la OMM para Norteamérica, Centroamérica y El Caribe, señala que precisamente esa coincidencia entre La Niña y el calentamiento del océano Atlántico que se viene presentando desde el año pasado –rompiendo récords históricos–, contribuirá a que este año veamos una temporada especialmente fuerte.

Sobre este tema habló el experto con EL TIEMPO, y se refirió a la posibilidad de que el archipiélago de San Andrés y Providencia se vea de nuevo golpeado por uno de estos ciclones, como ocurrió con Iota en el 2020.

¿Qué sabemos hasta ahora sobre la formación del fenómeno de La Niña?

Rodney Martínez, representante de la OMM para Norteamérica, Centroamérica y El Caribe.

Rodney Martínez, representante de la OMM para Norteamérica, Centroamérica y El Caribe.

Foto:Archivo particular

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En su último comunicado la Organización Meteorológica Mundial justamente indicaba que estábamos ya experimentando la reclinación del evento el Niño 2023-2024. Lo que estamos viviendo en este momento es un periodo de transición.

De momento lo que tenemos son las aguas del océano Pacífico ecuatorial, central y oriental con anomalías frías. Hay un proceso de enfriamiento que es propio de la etapa de transición y del ciclo estacional y ya va conformando las bases de lo que podría ser el desarrollo de La Niña en los próximos meses.

Se asigna un 60 por ciento de probabilidades de que este evento comience su evolución en los siguientes meses y para los meses de agosto, septiembre y octubre lo tengamos en pleno desarrollo. Eso significaría que para esa fecha su influencia en el clima de la región sería más significativa.

¿Qué impacto puede tener La Niña en la temporada de huracanes que ya inició?

En términos de los factores regionales que inciden en la temporada huracanes, tenemos de momento dos. Uno, que ha sido desde el año pasado el más importante, es el calentamiento del Atlántico tropical, que el año pasado registró los valores más altos de temperatura de la historia desde que tenemos sistemas de observación y mantenemos registros.

A eso le sumamos el hecho de que La Niña va a comenzar a evolucionar en los próximos meses y que para los meses de agosto, septiembre, octubre, que coincide con el máximo de actividad de la temporada de huracanes. Estas dos condiciones (La Niña y el calentamiento del Atlántico) van a influir muy en forma muy directa en una temporada muy activa, como ya ha sido pronosticada.

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Vamos a tener una temporada muy activa de huracanes en donde hay el número de tormentas con nombre y de huracanes mayores se ha incrementado, el pronóstico sugiere más huracanes mayores en este año y eso implica tener que prepararse lo mejor posible.

¿Eso puede influir en el recorrido de las tormentas y huracanes?

Estamos siendo testigos de una etapa no antes vista en la historia de la humanidad. Desde que nosotros tenemos registros oceanográficos y meteorológicos no hemos podido observar las temperaturas del Atlántico que estamos viendo ahora. Hay más factores que contribuyen y como vimos hace algunos años, aunque los sistemas tienen una trayectoria definida por la física planetaria, que hace que haya una curvatura hacia el norte por lo que cuando pasan por Sudamérica comienzan a desviarse, pequeñas fluctuaciones no pueden ser descartadas, es decir, la posibilidad de que ocurra un nuevo paso por islas como San Andrés y Providencia siempre va a estar ahí. La recomendación de la Organización Meteorológica Mundial es prepararse para lo peor y esperar lo mejor.

¿Se puede estimar si este episodio de La Niña va a ser más fuerte que los anteriores?

De momento hay que esperar. Nosotros tenemos los pronósticos en los modelos globales, el pronóstico estacional sugiere que este enfriamiento se va a ir incrementando, pero todavía no podemos hablar de una magnitud probable del evento La niña. Lo que sí vemos en todos los modelos es que hay convergencia en indicar que este enfriamiento va continuar y, por supuesto, va a tener un grado de influencia en la temporada de huracanes a favor de mayor actividad.

¿Qué efecto puede tener este fenómeno sobre las lluvias en países como Colombia?

Los modelos sugieren condiciones de precipitación por encima de lo normal para los próximos meses (julio a octubre). En el último pronóstico estacional global que coordina la OMM con los modelos de todos los centros del mundo, se sugieren precipitaciones por encima de lo normal en buena parte de Centroamérica y en la costa Caribe de Colombia. Sin embargo, a nivel nacional sugerimos acudir al pronóstico estacional que genera el Ideam, donde hay con mucha mayor resolución y detalle.

REDACCIÓN CIENCIA

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