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Regresa la región del Sol que ha generado los eventos más explosivos en años, ¿qué puede pasar con la Tierra?

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Luego de el 10 de mayo las autoridades meteorológicas de Estados Unidos emitieran una alerta de tormenta geomagnética grave, y que en días posteriores las redes sociales se llenaran de imágenes de auroras boreales en latitudes más cercanas al Ecuador, como consecuencia de las ráfagas de electrones y protones de alta energía con las que se vio bombardeado el planeta, el Sol le dio una breve tregua a la Tierra por unas semanas en las que su cara más activa miró hacia otro lado.

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Esta semana la región solar que ha generado los eventos explosivos más numerosos de las últimas décadas volverá a mirar en nuestra dirección, algo que tiene a los expertos a la expectativa de lo que pueda ocurrir. “A partir de hoy tenemos nuevamente la posibilidad de estudiar y observar esa región en detalle y la comunidad científica está muy atenta para saber si va a seguir mostrando actividad explosiva como la que ya tuvo al comienzo del mes de mayo”, explica Santiago Vargas, Ph. D. en Astrofísica y profesor del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional.

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Esto se debe a que, como el Sol rota, al igual que la Tierra, durante las últimas dos semanas no habíamos podido ver esta región desde nuestro planeta porque se encontraba en la otra cara de la estrella. “Debido a la rotación solar, después de 28 días la volvemos a ver hoy emergiendo por el mismo lado por donde la vimos hace ya varias semanas”, detalla el docente.

El experto señala que lo que vimos a principios de mayo fue la emisión de fulguraciones que son esencialmente ráfagas muy intensas de radiación de alta energía o eyecciones de masa coronal. “Son una especie de estornudos gigantescos que lanzan material del Sol al espacio y que pues llegan a la Tierra si van en la dirección correcta”, dice Vargas.

De acuerdo con el profesor de la Unal, lo que podríamos ver durante esta semana y la próxima es que esa región del Sol que tiene manchas solares, y que hace un par de semanas causó gran revuelo por su intensísima actividad explosiva –identificada ahora como 13691– vuelva a mostrar un comportamiento similar al que ya vimos con anterioridad.

Una tormenta solar afectaría las comunicaciones.

Foto:iStock

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“Por eso hay gran atención en la comunidad científica, telescopios y otros instrumentos están apuntando a esa región con especial interés”, asegura el profesor Vargas. El astrofísico también señala que en este momento el comportamiento del Sol se destaca porque tiene varias regiones ‘activas’ donde hay manchas solares de diferentes tamaños.

“Algunas pueden ocupar varias decenas de veces el tamaño de la Tierra en la superficie del Sol y esto es normal en la fase de actividad en la que se encuentra la estrella, que está muy cerca al máximo solar que podría ocurrir este mismo año”, apunta Vargas.

Máximo solar

Lo que los expertos denominan como el máximo solar es parte de lo que se conoce como el ciclo de actividad solar, que dura en promedio 11 años y después de llegar al máximo la actividad empieza a decrecer, las manchas disminuyen, al igual que los eventos de fulguraciones, eyecciones de masa cortana, hasta llegar al mínimo solar, punto en el que surge un nuevo ciclo en el que todo se vuelve a repetir.

Vargas indica que hasta el momento, con la tecnología disponible y con lo que sabemos del Sol, no es posible predecir cuándo van a ocurrir los fenómenos explosivos en el Sol que hemos visto, especialmente en el máximo solar, donde ocurren con más frecuencia.

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Entre los efectos que pueden tener sobre nuestro planeta las tormentas solares derivadas de las erupciones del Sol, están las afectaciones que puede tener la radiación de alta energía sobre dispositivos desarrollados por el ser humano como satélites, redes de distribución eléctrica que se pueden sobrecargar y circuitos integrados.

“Eso es algo que ocurrirá con mayor intensidad que en ciclos anteriores donde había menos satélites y menos dependencia de la tecnología satelital. Por primera vez estamos en una situación en la cual tenemos más de 10.000 satélites y las consecuencias pueden implicar pérdidas millonarias y un cambio en la forma de vida del ser humano porque se caería internet, tendríamos problemas con apagones en buena parte del planeta. Eso es lo que estamos tratando de entender para poder prevenir en los próximos ciclos de actividad solar”, concluye Vargas.

REDACCIÓN CIENCIA





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